Revisitando el On Land de Brian Eno

Parece que la teoría y la práctica de la hauntology han ido remitiendo un tanto en los últimos meses, al menos en lo que se refiere a frecuencia de lanzamientos y presencia en los medios. Aún así, de vez en cuando surgen nuevas aportaciones que ayudan a completar la visión de conjunto. Es lo que está ocurriendo últimamente con la reivindicación de Ambient 4 / On Land como obra pionera de la hauntology.

Esto se debe principalmente a Mark Fisher, quien junto a Justin Barton ha hecho una instalación llamada, precisamente, On Vanishing Land y en cuyo apartado musical colabora gente tan interesante como Raime, John Foxx y Ekoplekz entre otros. (Más información aquí, tiene buena pinta, ¿verdad?). Lo que tienen en común la instalación y el disco de Brian Eno es su inspiración en Suffolk, su intento de representar musicalmente las peculiaridades de esta zona de Inglaterra.

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(la foto es de Mark Fisher, y pertenece a la instalación On Vanishing Land)

Ambient 4 / On Land es, quizás, el mayor logro de Brian Eno dentro del género que él ayudó a definir. Y sin embargo, se trata de un disco que se desvía en cierto modo de lo que se podría establecer como ambient estrictamente, ya que aunque sus ocho cortes comparten la estética de bucles sonoros que se desarrollan en continuo pero casi imperceptible cambio, la música contenida en este álbum reclama tu atención y se resiste a ser una especie de mueble sonoro, que es lo que Brian Eno pretendía inicialmente. El motivo principal lo encontramos en la excusa del disco: Eno se crió en Suffolk y con ‘On Land’ intentó reconstruir, desde Nueva York, los paisajes de su infancia a través de sus recuerdos sonoros. Así, la música aquí se escapa por poco de la abstracción, especialmente mediante significantes sonoros que parecen remitir a aspectos específicos del paisaje: el viento, las olas, el tintineo -¿de la iglesia desacralizada en la que vivió cuando era niño, o de los mástiles de los barcos?-  e incluso sonidos vagamente animales –en ocasiones parece que se escuchan pájaros, e incluso ovejas ¿o es todo esto una alucinación sonora? Ahí reside precisamente parte del encanto de ‘On Land’. Un disco en el que, además, las texturas están formadas por capas de sonidos superpuestas en las que te vas fijando escucha tras escucha, revelando una complejidad que puede pasar desapercibida en una primera escucha apresurada. Incidentalmente, para aquellos de nosotros que también hemos crecido en una costa caracterizada por la lluvia y el viento, el disco añade todavía una capa de implicación más, mezclándose nuestros propios recuerdos con los de Eno.

El aspecto en el que se han fijado ahora Mark Fisher y Justin Barton es la cualidad inquietante y amenazadora de este disco que, desde luego, no es una viñeta nostálgica en tonos sepia. Esto es algo que, además, contribuye a que el álbum se aleje del habitual tono emocionalmente neutro del ambient. Ahí también reside la conexión con la hauntology y su idea de cómo la música puede representar (simplificando mucho, lo sé) una idea de lugar y las presencias humanas o sobrenaturales que lo ocupan. En la revista cinematográfica Sight & Sound, el propio Fisher usa la palabra ‘eerie’ para explicar este aspecto de la música de Eno. Como ‘eerie’ es una de esas palabras que tienen difícil traducción al español, cito aquí la explicación del propio Fisher en este artículo:

Lo eerie normalmente se refiere a un agente: ¿hay un agente presente, y si es así, de qué naturaleza? Si el grito de un pájaro nos parece eerie, es porque nos sugiere una intencionalidad o una inteligencia. De un modo similar, si un espacio tranquilo parece eerie, podría ser porque tenemos que tratar con los restos de un agente ya desaparecido cuyos propósitos no pueden ser completamente conocidos […] o porque sospechamos que ahora podríamos estar siendo observados por un agente que no se ha manifestado. En todos los casos, lo eerie es sobre el encuentro con lo desconocido. (la traducción es mía).

Esta característica ya la revelaba el propio Brian Eno como determinante para On Land en las páginas del libro Roxy, The Band that Invented an Era:

Lo que recuerdo con más fuerza acerca de los lugares en los que me críe es el tentador misterio que tenían- el modo en que se ocultaban de ti. Esto es algo que tenía presente cuando escribí ‘On Land’ en Nueva York, años más tarde.

¿Os acordáis del Hotel Overlook de El Resplandor? Pues ese sería un ejemplo perfecto de espacio inquietante y amenazador tal y como lo define Fisher. De hecho, los más recientes discos de The Caretaker -recordemos que el concepto de The Caretaker está inspirado por la película de Stanley Kubrick- surgen del mismo punto de partida que el ‘On Land’ de Eno, con la diferencia de que en el caso de The Caretaker se trata de un espacio imaginario, aunque con una fuerte presencia para cualquiera que haya visto la película de Stanley Kubrick.

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Volviendo a Fisher, en On Vanishing Land otra de las inspiraciones confesas es la obra del escritor M.R. James, cuyas historias de fantasmas son, según Fisher, una representación de los miedos victorianos a la decadencia y desaparición de sus estructuras sociales. Mucho se ha hablado, de hecho, acerca de la hauntology como una elegía de un modo de organizar la sociedad en la que lo público es un elemento clave y determinante, y que en los últimos años está perdiendo terreno de modo alarmante y mucho más acelerado de lo que lo ha hecho en décadas anteriores. Y aunque el disco de Brian Eno no perseguía esta finalidad social al  menos de una manera consciente, su influencia al menos sí que ha ayudado de abono para que otros hagan música que habla sobre nuestra sociedad contemporánea, con un profundo sentido de la influencia inescapable del contexto. Y es que se puede acusar a los músicos englobados dentro de la hauntology de ser algo arties y torremarfilescos, pero su nostalgia por una estructura social organizada alrededor de lo público les redime ideológicamente. Esperemos, eso sí, que lo suyo no sea una elegía. Mejor veámoslo como un reconocimiento de que se puede organizar la sociedad de otro modo, y funciona, y es mejor. 

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2 responses to “Revisitando el On Land de Brian Eno”

  1. balfagonmarc says :

    Este disco de Eno no lo controlo! Voy a por él.

  2. nadador_ says :

    Magnífica entrada, felicidades Iván.

    Un disco que voy a rescatar ya.

Golpéanos con tu palo del ritmo...

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