Galcher Lustwerk, su mixtape, y el techno del obrero.

Burn Up the Floor: Pop & Politics in 2013 Dance Music, escrito por Rory Gibb, es el más interesante artículo sobre este año que he leído hasta ahora. El motivo es muy sencillo: además de repasar lo más interesante de los últimos meses en cuanto a tendencias de música electrónica, esquivando de manera muy acertada el lamento de los que echan de menos la evolución más coherente y cohesionada del discurso del Nuum Continuum capitaneado por Simon Reynolds, consigue inyectar en el lector la sensación de que, de hecho, ha sido un año muy interesante. Una temporada en la que se pueden detectar algunas conversaciones musicales muy estimables que continuarán durante el próximo año y que seguirán manteniendo nuestra atención. Pero lo mejor del artículo es como articula un paralelismo entre la situación de las estructuras que rodean a la música electrónica contemporánea y la situación de crisis y aumento de desigualdades. Es, justamente, el tipo de artículo que, al menos yo, querría ver con más frecuencia en la prensa musical.

Y de propina, como no podía ser menos en un repaso a lo mejor del año, algún que otro descubrimiento. De momento me quedo con 100%, mixtape gratuita del estadounidense Galcher Lustwerk que el propio Gibb define en su artículo como ‘una hora de maravilloso y atmosférico deep house’. Habiendo escuchado tan solo cinco minutos yo ya estaba dispuesto a prestar la máxima atención al resto de la mixtape, seleccionada como la mejor del año por Resident Advisor. Es una hora de house funcional en su propulsión rítmica, siempre hacia delante, de una manera nada forzada y que invita a que tus pies, tu mente y tu corazón se dejen llevar, sin llamar tu atención explícitamente pero al mismo tiempo impidiendo que te distraigas en ningún momento. La experiencia resulta lisérgica en el modo que tiene de jugar con la percepción del tiempo y de funcionar como filtro a través del cual experimentar la realidad durante sesenta adictivos minutos. También es característico el uso de su voz: con un tempo entre el rapeado y el recitado, en parte influido por Matías Aguayo, que se acopla muy bien al tono ensoñador e inspirador del conjunto.

Galcher Lustwerk también trabaja dentro de la órbita del excelente sello White Material, que favorece el anonimato de sus productores y una estética visual fácilmente identificable, además de autodefinirse como un sello de techno hecho por obreros. Lo de la estética reconocible es algo que también ejemplifica una de las tendencias mencionadas por Gibb en su artículo para The Quietus: el sello como el nuevo autor. Lógico, si tenemos en cuenta que ante la avalancha de producciones a la que nos vemos expuestos en la actualidad, los sellos cada vez más vuelven a tener el valor de servir para agrupar a una serie de gente con intereses similares y lanzar al saturadísimo hiperespacio un único mensaje que beneficia a todos, potenciando asimismo la identidad colectiva frente al creciente individualismo en la sociedad y el mainstream musical. En realidad, un retorno a los orígenes en las estructuras musicales del house al que habrá que prestar mucha atención también durante los próximos meses.

Para leer más:

Entrevista en The Quietus

Entrevista en Concepto Radio con los responsables del sello White Material. (incluye imprescindible mixtape del sello).

 

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Golpéanos con tu palo del ritmo...

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