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Vamos lentos porque vamos lejos

La primera vez que Earth tocaron en directo en Barcelona, alguien que estaba a mi lado exclamó “son como Black Sabbath y Codeine ¡todo lo que me gusta!”.  La alegría de la huerta, vamos. Un fábrica de despachar contrapepinos. Feliz bajona.

 

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El Blue Lines y yo

Hace un par de días, otro miembro de esta simpática entente comentaba que Blue Lines es el disco que más ha escuchado en su vida. Es un tema recurrente, y yo suelo comentar que es el primer disco que me compré. No el primer disco que tuve, pues ese fue Descanso Dominical (musicassette, por supuesto), regalado por un familiar cercano que durante muchos años fue el encargado de la mítica discos Eusebio de Mieres.

Tampoco el primer disco que tuve, pues para cuando me compré el Blue Lines, ya atesoraba una pequeña colección de morralla grabada en CDRs. Cedés grabables robados en el Alimerka del Centro Cívico, que grababa de otros amigos con hermanos mayores y posteriormente me dedicaba a customizar con portadas DIY de dudoso gusto, preñadas de Union Jacks y fotocopias descoloridas. Dejemos a un lado los eufemismos: yo y mis amigos robábamos en los supermercados. Y posteriormente robaríamos en tiendas de discos, en una espiral de protodelincuencia, consumismo, y pagas escasas:  hola Tipo, hola Maci-rock (de nuevo en el Cívico, escenario de nuestras correrías y en muy pocos meses, de orgiásticos botellones).

Centrémonos…  ¿1997? Probablemente por alguna mención en Radio 3,  algo me llevó a comprarme por primera vez la Rockdelux. Intenté robarla, pero no lo ví factible y decidí dejarme el dineral. Era un tímido shoplifter, no un inconsciente. ¡Yo y mis 14 años queríamos ser ser guays, queríamos molar más que tú!  Algún plumilla mencionaba que el Blue Lines era un disco del copón, y el bisoño Rudiguito fue presa fácil. Cuando junté las 1800 (#mil ochocientas#) pesetas que creo recordar que valía, me compré el CD que había visto hacía un par de semanas en Tipo. Creo que en parte para expiar todos los hurtos anteriores, uno de mis primeros escarceos con la rémora católica. Y en parte también porque quería (!?) pagar por tener ese disco, que no había escuchado nunca.

Poco después me hice con un recopilatorio de una serie de la BBC, The Lakes, creo que iba de un ex-yonki, no lo sé, nunca la llegué a ver. No os voy a contar cómo llegó a mis manos, ni de dónde provenía, os hacéis una idea, ¿verdad? Pues en tal recopilata aparecía Protection. Esta coincidencia, junto con unas vacaciones de Navidad castigado sin salir de casa (primeros cates) y un verano en el que me quedé solo sin mis amigos en la ciudad (angst, Rudiguito, Rudiguito, angst. Creo que os llevaréis bien), hicieron que esos dos cedés sonasen cientos de veces en Buenavista. Naturalmente, cuando salió Mezzanine poco después yo ya era una absoluta eminencia, el mayor fan de Massive Attack del mundo y sabía que ÉSE no era el BUENO, ¡inconscientes!

Nunca llegué a aborrecer el Blue Lines, y siempre lo veo como un referente de cosas que después descubrí y me encantan. 15 años después la situación ha cambiado bastante: el CD debe estar rayado, medio podre, con la caja rota, muriéndose de asco en un cajón en casa de mis padres. Me acabo de comprar Blue Lines y Protection en vinilo por Amazon, me han valido menos que el CD en su día, y ya no robo, sino que me roban mes a mes. ¡Su madre!